martes, 31 de enero de 2012

EN ONUVA SE RESPIRA......

Estas navidades he ido a un lugar llamado ONUVA, ....y ahora, pensando en este tiempo, tengo que reconocer que, no me habia dado cuenta de lo cansada que estaba moralmente, hasta que llegué allí y pasaron  algunas horas.
Cuando me fui, me encontraba  en el punto ese en el que se piensa:  "como me gustaría perderme por ahí, sin que nadie sepa donde estoy,  para que ninguno pueda encontrarme."
Quizás porque me sentía demasiado contaminada de las cosas que tengo alrededor, y  notaba la necesidad  de desintoxicarme de todo, de pensamientos, agobios, proyectos.....y no me refiero a "Quiero unas vacaciones", es otra cosa,como... que  solo pides estar con calma y quietud, sin ruidos, ni fuertes, ni flojos, sin necesidad de pensar en el hoy ni  tampoco en el mañana .
En este lugar a parte de sentir el silencio, la serenidad y vida, mucha vida, me he encontrado con esa chispa, esa luz pequeñita, esa gracia que solo se nota o se percibe cuando observas y callas, y compruebas, que los que están allí se complacen en servir, y no murmuran, se desgastan  por los otros y no se quejan , se diluyen para que no se les agradezca.
Seguro que cada uno de los que  fuimos lo hicimos por motivos diferentes; buscando algo nuevo, o quizás  para relajarse, otros para olvidar, o a la aventura ,  para curiosear , lo cierto, es que todos nos encontramos con que la felicidad no solo se puede ver, también se puede respirar  y  todos comprobamos que  el aire de allí la transporta , y aunque no quieras te llega, y llega a tus pulmones contagiándolos  como si fuese un virus,  la  consecuencia de esto es que, cuando te marchas ya no eres el mismo, quizás porque te vas infectado y es de felicidad.
Es un regalo que todavía queden lugares así y que nos abran las puertas sin hacer preguntas a los que vamos cansados, para contemplar que la felicidad está en lo escondido y que en mi caso puedo seguir respirándola porque el aire no se acaba.