miércoles, 19 de enero de 2011

ÁBRELE, QUIERE ENTRAR

Al pensar en estos días de Navidad y de fiesta, porque aunque todo el mundo no crea en ella, si se apuntan a las vacaciones que de ella se dan
En un primer momento todos los años parecen ser iguales pero  realmente que distintas y nuevas resultan.
Cuando tenía a los niños chicos, nos juntábamos todos; los cuñados, los sobrinos , los suegros, los padres....
Los reyes magos... cuanta magia había durante este tiempo en  la casa. Los niños con sus amigos pasaban las horas hablando de lo que se iban a pedir y jugando, soñando...
Ahora, nos juntamos solo nosotros y aparecen otras emociones, como, recuerdos de personas que ya no están, pero que nos ayuda su recuerdo a seguir celebrando este tiempo con alegría. También procuramos que la ilusión y la magia  para los pequeños no desaparezca.
He pensado en las familias en las  que no se ha hecho este relevo generacional , las familias que no han crecido, y que los hijos a su vez , no han formado ya su propia familia, las familias que apenas se disfrutan durante el resto del año y que por su puesto, este tiempo viene a incomodarles ( puesto que tienes que compartir casa, mesa, tiempo... con gente que apenas conoces o que ni recuerdas, gente a la  que no te une nada, excepto un certificado de sangre más o menos pura pero nada más.)  familias que o por comodidad o por egoísmo no están dispuestas a abrir su casa donde: "no hay lugar para el otro, para lo nuevo o lo transformado".
Casas que es mejor salir de ellas  para  así no dar ocasión a que entre nadie.
 A veces, en este tiempo es donde podemos comprobar en estas casas que quedan muchas sillas vacías y que podían haberse llenado, muchas habitaciones en perfecto estado, cuando deberían haber sido desordenadas, muchas cocinas impolutas, cuando deberían de estar llenas de cacerolas y sartenes sucias del uso, casas con  PUERTAS CERRADAS.
Es verdad que cuando abres la puerta puede que te toque trabajar más, haya más jaleo, aparezca el desorden pero todo queda compensado, como cuando pones en una balanza un kilo de hierro y un kilo de paja y crees que nunca estará equilibrado pero al final se iguala.
No saben que cuando se abre  una casa donde pueden venir , los  abuelos,  los novios, los ahijados , los amigos de tus hijos........ no solo entran ellos y el aire y la luz  puede que también vean entrar la felicidad.